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RODILLA

LESIÓN DE LIGAMENTO CRUZADO ANTERIOR

EL LIGAMENTO CRUZADO ANTERIOR ES EL LIGAMENTO DE LA RODILLA QUE MÁS FRECUENTEMENTE SE LESIONA

Los ligamentos en las articulaciones funcionan como estabilizadores manteniendo dos huesos unidos mientras se deslizan entre si durante los movimientos. Al igual que en la lesión del menisco, la lesión se produce regularmente al realizar un giro de la rodilla con el pie fijo en el suelo lo que produce el atrapamiento meniscal entre la superficies de los huesos y el estiramiento excesivo del ligamento hasta que se lesionan ambos.

Algunos síntomas de este padecimiento son:

Inestabilidad. Es el principal síntoma, se presenta al momento de cambiar de dirección bruscamente al ir caminando o corriendo o al momento de dar giros y es descrito como una sensación de pérdida de fuerza o equilibrio llegando incluso a provocar caídas por la inestabilidad.

Dolor. Aunque la lesión misma del ligamento cruzado anterior no es dolorosa, es muy común que vaya acompañado de lesiones de los meniscos o el cartílago que son las que causan las molestias durante los episodios de desestabilización de la rodilla.

Hinchazón de la rodilla al realizar movimientos repetitivos de giro o aquellos movimientos donde se ponga en tensión la rodilla.

Otros síntomas. La lesión del ligamento cruzado anterior va acompañada de los síntomas propios de la lesión de menisco o de cartílago cuando van acompañados de estas lesiones.

El diagnóstico se realiza mediante la exploración física con apoyo de una resonancia magnética nuclear que nos mostrará la magnitud de la lesión.

Las lesiones parciales del ligamento cruzado anterior pueden ser tratadas mediante medidas conservadoras como el reposo, la fisioterapia y medicamentos teniendo como objetivo retomar en su totalidad la actividad física previa a la lesión.

En caso de no lograr esto en las lesiones parciales o en lesiones completas con inestabilidad importante, la opción quirúrgica con reemplazo del ligamento dañado mediante técnica artroscópica es el tratamiento de elección, ya que esto nos permite evitar un desgaste prematuro de la rodilla afectada teniendo como objetivo también en este caso el volver a la actividad previa al 100%. El ligamento sustituto puede ser un auto injerto del paciente o un injerto de donador de banco de hueso además de realizar la reparación de la lesiones acompañantes como las de menisco o cartílago.